MUTILACIÓN A HUMANOS

 

(Enero 1, 2004 – The Net Centinel)

El 29 de septiembre de 1988, dos chicos encontraron en la presa de Guarapiranga, en São Paulo, Brasil, el cuerpo de un hombre horriblemente mutilado.

No había sangre.

Ninguna.


Los órganos vitales habían desaparecido como si se los hubieran aspirado. Tres pequeños orificios limpios, cortes circulares perfectos en axilas, ingle y ano, la piel del rostro arrancada en un rectángulo preciso, ojos sacados, lengua cortada, orejas vaciadas… todo hecho con una frialdad quirúrgica que ningún humano común podría lograr.

El cadáver estaba aún fresco.

Y lo más extraño: los buitres y los animales que rondan la zona no se acercaron. Como si algo los hubiera mantenido alejados.



La policía investigó.

Los forenses, con años de experiencia, dijeron lo mismo: nunca habían visto algo así. Parecía que un aparato desconocido le había succionado los órganos internos mientras la víctima todavía estaba viva.

¿Un ritual satánico?

¿Un asesino con tecnología imposible?

O… ¿algo peor?





El caso Guarapiranga es, hasta hoy, el único registro creíble y documentado de una mutilación humana con las mismas características que las mutilaciones de ganado atribuidas a extraterrestres.

Y la pregunta sigue flotando en el aire, pesada, incómoda:

¿Los mismos seres que destripan vacas en campos oscuros…

ya empezaron a fijarse en nosotros?


Fernando Javier Beliera 

Comentarios